Si el diferencial cae con cada chaparrón, el agua ha encontrado un camino
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Respuesta corta
El diferencial salta con la lluvia porque el agua ha llegado a algún punto con tensión y deja escapar corriente hacia tierra. En vivienda está ajustado a 30 mA, como exige la ITC-BT-25, así que una fuga pequeña basta para dispararlo. Lo habitual es una toma de terraza, un punto de luz de fachada, una caja de registro con agua o un tubo que la conduce desde arriba. Para localizarlo, baja todos los circuitos, sube el diferencial y ve subiendo los circuitos de uno en uno. El que lo tira es el que tiene la fuga. Déjalo abajo y avisa: no se arregla rearmando.
¿Por qué la lluvia hace saltar el diferencial?
El diferencial compara la corriente que entra en tu instalación con la que vuelve. En condiciones normales son iguales. Si una parte se escapa por otro camino, como el agua, una tubería o una persona, aparece una diferencia. Cuando esa diferencia llega a su umbral, el diferencial corta.
En vivienda ese umbral es de 30 mA, la sensibilidad máxima que fija la ITC-BT-25 para todos los circuitos. Es una corriente muy pequeña. Ningún electrodoméstico la nota, pero el cuerpo humano sí. Por eso el diferencial es la protección que salva a las personas.
El agua por sí sola conduce poco. El agua de lluvia que ha arrastrado polvo, sal y restos de una fachada conduce bastante más. Si moja un borne, un empalme o el interior de una toma, une la fase con algo conectado a tierra. Y ahí está la fuga.
Por eso el patrón es tan reconocible. Salta mientras llueve o justo después. Cuando el punto se seca, el diferencial vuelve a aguantar. Y en la siguiente lluvia, vuelta a empezar. La avería no desaparece con el sol: solo deja de dar la cara.
¿Por qué pasa tanto en Santander?
Porque aquí llueve a menudo y el aire casi nunca se seca. Los valores normales de AEMET en el aeropuerto, entre 1981 y 2010, dan 123,6 días al año con lluvia de al menos un litro por metro cuadrado. Uno de cada tres días, más o menos.
En ese periodo la precipitación media fue de 1.129 mm al año, con noviembre como mes más lluvioso, con 157 mm. La humedad relativa media es del 74 %. Y no baja mucho en ningún mes: va del 71 % en marzo al 76 % en agosto y septiembre.
Esa combinación castiga las instalaciones exteriores. Una caja mal cerrada en un sitio seco puede durar años sin problema. Aquí se moja una y otra vez, no llega a secarse del todo y acumula humedad en el fondo. Si además está cerca del mar, el agua que entra lleva sal.
Hay otro detalle: la lluvia de temporal no cae vertical. Entra de lado empujada por el viento. Moja fachadas, tomas y focos que en un día normal estarían a cubierto. Muchas fugas solo aparecen con lluvia y viento a la vez, y eso despista a quien intenta reproducirlas un día tranquilo.
¿Por dónde se mete el agua en la instalación?
Las sospechosas habituales son las tomas exteriores. La toma de la terraza, la del jardín o la del garaje. Si la tapa no cierra o la junta está rota, el agua entra directa a los bornes. Las de superficie antiguas, sin protección contra el agua, son las primeras de la lista.
Después vienen los puntos de luz de fachada y de terraza. Apliques, focos y luces de portal. El agua entra por la base o por el paso del cable, se queda en el fondo del aparato y alcanza el portalámparas. Un aplique con el cristal empañado por dentro está avisando.
Las cajas de registro son la tercera. Son las cajas empotradas donde se empalman los cables. Si están en una pared exterior, bajo una ventana o en un bajo con humedades, recogen condensación. Dentro suele haber empalmes de distintas épocas, a veces con cinta aislante vieja.
La cuarta es la más traicionera: un tubo que conduce el agua. Un tubo que sube a la cubierta, al tejado o a una antena puede llevar agua por dentro hasta una caja que está muchos metros más abajo. La fuga aparece en el pasillo y la entrada de agua está arriba. Por eso adivinar sale caro y medir sale barato.
Y queda lo que está por debajo del nivel de la calle. Bajos, trasteros y garajes reciben humedad del terreno y, a veces, agua que entra por la rampa o el portal. Las cajas y tomas que están cerca del suelo son las primeras en mojarse. En edificios antiguos, además, ahí suelen ir los empalmes más viejos de la instalación.
¿Cómo encuentro el circuito que tiene la fuga?
Con paciencia y en orden. Baja todos los magnetotérmicos pequeños, los de cada circuito. Deja subido el general. Ahora sube el diferencial. Si aguanta, la fuga está en alguno de los circuitos y no antes.
Sube los circuitos de uno en uno, esperando un poco entre cada uno. Cuando subas el que tiene la fuga, el diferencial caerá. Apunta cuál es. Bájalo, vuelve a subir el diferencial y sigue con los demás. Así recuperas la mayor parte de la casa con un dato útil.
Si tu cuadro tiene dos diferenciales, mira cuál ha caído. Cada uno protege un grupo de circuitos, así que la búsqueda se reduce a la mitad. Haz una foto del cuadro antes de tocar nada. Esa foto es lo primero que nos sirve para el diagnóstico.
A veces ningún circuito tira el diferencial por separado, pero cae cuando están todos subidos. Eso indica fugas pequeñas repartidas que se suman. Es típico de instalaciones antiguas y húmedas, sin una avería concreta. Ahí no queda otra que medir el aislamiento de cada circuito.
¿Y si salta aunque tenga todos los circuitos abajo?
Entonces la fuga está antes de los circuitos o en el propio cuadro. Puede haber humedad dentro de la caja del cuadro, sobre todo si está en una galería o en un bajo. También puede ser un borne del general en mal estado o el cableado que une las protecciones entre sí.
Puede ser también el propio diferencial. Con los años, y más en un ambiente húmedo y salino, el mecanismo se desajusta. A veces dispara con fugas mucho menores de lo normal. A veces no dispara aunque debería, que es peor. Un electricista lo comprueba con un comprobador de diferenciales en un momento.
En este caso no insistas. Si el diferencial no se sostiene ni con todo abajo, deja el cuadro como está. Si además hay olor a quemado o la tapa está templada, apaga el general. Es una de las situaciones en las que conviene que vayamos ese mismo día.
¿Qué no hay que hacer nunca?
Puentear el diferencial o quitarlo «hasta que pare de llover». Es la tentación más común y la más peligrosa. Sin diferencial, la fuga que antes cortaba la luz pasa a estar viva en una toma mojada. La próxima persona que la toque puede ser la vía de escape de esa corriente.
Tampoco sirve cambiarlo por uno menos sensible. Los 30 mA no son un capricho: es el valor que protege a las personas. Si un diferencial salta, el problema está en la instalación, no en el diferencial.
No secar cajas ni tomas con un secador mientras tienen tensión. No abrir aparatos de fachada con la mano mojada ni desde una escalera mojada. Y no usar alargadores para sacar la luz a la terraza mientras la toma de fuera está averiada. Mejor perder esa toma unos días que crear otro punto de fuga.
¿Qué arreglamos cuando vamos?
Primero localizamos con medición, no por intuición. Se mide el aislamiento de cada circuito y, si hace falta, de cada tramo. Así sabemos si es una toma, una caja o un tubo, y no se levanta media casa para encontrarlo.
Luego reparamos el punto. Se seca y se limpia la caja, se rehacen los empalmes con bornes de conexión adecuados y se sustituye lo que tiene óxido o está quemado. Las tomas y luces exteriores se cambian por mecanismos estancos. Donde entra agua por el tubo, se corta el camino.
Si la fuga está en una zona común, como la luz del portal, la escalera o el garaje, puede tirar el diferencial de la comunidad y dejar a oscuras todo el edificio. En ese caso trabajamos con el presidente o el administrador. El método es el mismo: medir, localizar el tramo y reparar solo lo necesario.
También comprobamos el diferencial y la toma de tierra. Un diferencial sin tierra que funcione protege a medias. Te dejamos la horquilla de precio antes de ir y el precio cerrado por escrito antes de reparar. Más detalle en averías de diferencial e ICP.
Si hoy el diferencial no aguanta y estás sin luz en media casa, avísanos por el formulario. Cuéntanos qué ha saltado y cuándo, y te llamamos con hora concreta de llegada.
En resumen
- El diferencial de 30 mA salta porque el agua deja escapar corriente a tierra
- Tomas exteriores, apliques de fachada y cajas de registro fallan primero
- Baja todos los circuitos y súbelos de uno en uno para dar con el culpable
- Si cae con todo abajo, la fuga está en el cuadro o en el propio diferencial
- Nunca puentear ni anular el diferencial mientras llueve
¿Sigues sin luz o no te atreves a tocarlo? Avísanos
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